Clase II. La formación de la imagen

Fotografía I – clase teórica 2.

Esquema de la reflexión de la luz de un objeto en múltiples direcciones
©Photography, 5th edition, HarperCollins College Publisher.
Tener esta ilustración siempre en mente es clave para comprender la disciplina.

La forma en que se crea una imagen es cosa tremendamente compleja, aunque se conozca desde hace muchos siglos.

Conociendo la luz como vimos en el post pasado (que dejo aquí), sabemos que uno de los comportamientos que tiene aquélla es que rebota en los objetos en los que se encuentra a su paso. Esos haces de luz que rebotan viajan de vuelta hacia un lugar, nuestro ojo, que consigue mediante un complejo sistema biológico (jamás igualado con tecnología artificial), proyectar ese haz de luz (es decir, alterar su camino) hacia el fondo de la retina e impactar y estimular los conos y bastones que tenemos en ella. Ese haz de luz, que no viaja solo, sino con muchos otros que son rebotados de los objetos que hay en el entorno, son proyectados de diferente manera e impactan diferentes zonas de la retina estimulando conos y bastones de diferente forma (exactamente con la diferente intensidad y longitud de onda –color visible– de cada uno de esos haces). Por eso mismo, vemos diferentes cosas de diferente color e intensidad de luz (más claras o más oscuras según la cantidad de fotones que hayamos percibido).

Un poco de historia

Ya en el s.V a. de C., Mozi, filósofo chino, descubrió el fenómeno que la luz produce cuando ésta se transmite hacia el interior de una habitación oscura a través de un pequeño orificio -o al menos es de cuando tenemos constancia-, creando un curioso efecto de imagen invertida en la pared opuesta a la ubicación de dicho orificio. Aristóteles y Euclides en el s. IV a. de C., el físico árabe Ibn al-Haytham en el s. VI, y otros ilustres científicos también descubrieron fenómenos de la luz relativos a la proyección de imágenes, sombras, y su trayectoria en línea recta a lo largo de los siglos. Se puede entender que alguno de los principios básicos de la luz se conocían desde hace siglos, y que desde luego era objeto de estudio.

esquema medieval-renacentista de camara obscura para pintar
el propio Leonardo da Vinci experimentó con artilugios primitivos de camara obscura.

Es bien cierto que estas imágenes proyectadas son tenues, más cuanto más alejada está una pared del orificio, más cuanto más oscuro sea el día o la hora, y además el entorno en el que se proyecta debe ser completamente oscuro ya que en cuanto la luz empiece a invadir la estancia, esta proyección comienza a desvanecerse. Además, como puede entenderse a poco que reflexionemos, una proyección nítida se consigue solamente con un orificio de entrada de la luz relativamente pequeño, por lo que la luz disponible en la estancia será mínima, la vivacidad de los tonos pues, minúscula. Lo explicamos a continuación.

Con un orificio minúsculo, esta discriminación de haces de luz, consigue que los sobrantes no contaminen la proyección en el plano opuesto:

vemos el sujeto de ejemplo reflejando la luz que recibe en múltiples direcciones y como un elemento discriminador consigue que se proyecte la imagen del sujeto en el plano opuesto ©Fotografía Básica, Michael Langford. Ediciones Omega.
un elemento discriminador tan sencillo como una cartulina agujereada es eficaz para comprender el funcionamiento de la formación de la imagen. ©Photography, Barbara London & John Upton. Harper Collins Publisher
y cuanto más pequeño el orificio, más discriminación de haces de luz, más precisa la imagen proyectada, ergo más nítida, aunque también más oscura. ©Photography, Barbara London & John Upton. Harper Collins Publisher

Pero, ¿cómo conseguimos nosotros ver los objetos nítidos y brillantes?

Pues fundamentalmente disponiendo de una maravilla biológica que es la visión humana. La visión humana se compone de los órganos relacionados con los ojos, que es donde se proyecta la imagen del entorno, y también con la parte neurológico-cerebral, que es la que interpreta la proyección que sucede en la retina. Así pues, el ojo proyecta la imagen en la retina, y el sistema neurológico, cerebro incluido, le da sentido. Recordamos el “apunte” del primer post del ojo humano:

corte de sección del ojo humano

El órgano clave por el que pasa la luz proyectada hacia el interior de la retina es el cristalino, una estructura flexible, adaptable en forma y tensión, que permite hacer nítido (enfocar) instantáneamente lo que estamos viendo ante nosotros y que los conos y bastones se estimulen consecuentemente, conectada con la estructura neurológica que envía la información (ya enfocada) al cerebro para su interpretación.

Ahora bien, los artilugios no disponen de ojos biológicos, por lo que hubo que inventar algo que consiguiera crear un efecto similar. Ese artilugio es la lente. Y su material es el vidrio.

Otro poco de historia

Se ubican en Mesopotamia en el año 2.000 a. de C. los primeros descubrimientos del vidrio a través de la experimentación de calentar una mezcla de minerales (arena de sílice y un álcali como la sosa o potasa) que al llegar a alta temperatura se licuaban creando una masa densa maleable con herramientas, y que se solidificaba al enfriarse posibilitando la manufactura de objetos de uso cotidiano en un material con propiedades innovadoras, que además producían efectos extraños en la luz. Los vidrios primitivos son poco depurados, sucios, y con muchas deformidades o tonalidades extrañas (bellos en cualquier caso) pero ya fue un salto de gigante la posibilidad de transformación de arenas simples. En la historia, hay ejemplo claro de trabajo de elementos que hacen diversos efectos con la luz; ni que decir tiene que el vidrio es uno de los elementos más comunes en nuestras vidas unos 4.000 años después. Es importante destacar que vidrio y cristal no son lo mismo, como veremos en el capítulo de objetivos, pese a que a los fabricantes les estimule especialmente hablar de cristal.

Se han fabricado lentes desde hace siglos, no siempre para aplicaciones fotográficas, sino especialmente para elementos de observación (telescopio, inventado en el año 1611 ; lupas, 1000; gafas, 1248, microscopios, 1590; catalejos, 1608), o de control térmico (hacer fuego, año 710).

Lente Nimrud, Mesopotamia. British Museum.

Las lentes primitivas se componen de un elemento de vidrio simple, moldeados artesanalmente de forma que concentren la luz que reciben en un plano opuesto, conformando una imagen de manera similar a como acabamos de ver, con las ventajas de producir una proyección más luminosa (dado que el diámetro de la lente es muy superior al de los orificios usados en las camara obscura), y mayor nitidez con esos niveles de brillo, con lo que mejor representación de los colores y el contraste de la escena.

Ya que conocemos cómo se comporta la luz al atravesar un elemento que la transmite, y uno de esos comportamientos es el cambio de dirección (bueno, dos, la refracción y la difracción), podemos deducir que los elementos que pueden proyectar imágenes fotográficas son los que tengan diseños divergentes o convergentes. Esto es, diseños cóncavos o convexos, o cuyas superficies sean cóncavas o convexas. Así pues, el elemento óptico fotográfico más simple, de una sola pieza, es simétrico, tal que así:

cómo una lente convergente simétrica proyecta una imagen en el plano opuesto. ©Photography, Barbara London & John Upton. Harper Collins Publisher
cómo se transmite la luz en el vidrio, y su descomposición en la lente óptica. ©Fotografía Básica, Michael Langford. Ediciones Omega.

Claro que, como vemos en las ilustraciones de estos fantásticos libros, la lente consigue converger los haces de luz en un punto; esto es en realidad, en un único plano paralelo al de la lente. Eso es lo que denominamos en fotografía plano focal. Con una posición dada, sólo un plano de la escena será proyectado con nitidez (enfocado) en el plano focal.

izq.: cómo la lente proyecta la imagen en el plano focal.
dcha.: el esquema de viaje de los haces de luz, y cómo sólo su coincidencia en un plano concreto produce una imagen nítida, y los planos anteriores y posteriores no.
©Fotografía Básica, Michael Langford. Ediciones Omega.

De hecho, una de las primeras aplicaciones prácticas (a parte de todos los campos de la ciencia arriba mencionados) fue en las camara obscura portátiles para que los artistas consiguieran estudios de perspectiva mejorados.

artilugio diseñado para dibujar por encima del cristal la imagen proyectada, supongo que alrededor del s. XVII-XVIII, ya con lente y sistema de enfoque.

Se aprecia que los artilugios disponen de un mecanismo de enfoque, consistente en unos raíles donde se monta el tubo donde va alojada la lente que la permite desplazar hacia adelante y hacia atrás, desplazando el plano de convergencia de esos haces para poder verse la imagen con suficiente nitidez, o plano de enfoque. No confundir plano focal (donde sucede la proyección nítida de la escena) con plano de enfoque (el plano de la escena que se proyecta con nitidez). Estas diferencias pueden parecer sutiles pero no dominarlas pueden conllevar numerosos fallos de funcionamiento, y no tener la capacidad de solucionarlos.

ilustración de la época que representa un artista empleando una camara obscura como artilugio para simplificar su trabajo. Tecnología punta del s.XVIII.

  • Si te ha gustado este artículo, recuerda compartir a quien le pueda interesar, comentar, seguirme en redes, proponerme temas y hacer fotos 🙂

Bibliografía:

http://www.photographyhistoryfacts.com/photography-development-history/camera-obscura-history/

https://mymodernmet.com/camera-obscura/

https://amaraandrew.com/camera-obscura/

https://www.researchgate.net/figure/The-camera-obscura-sketched-by-Leonardo-da-Vinci-in-Codex-Atlanticus-1515-preserved-in_fig1_291379167

https://curiosfera-historia.com/historia-del-vidrio-inventor-origen/

https://en.wikipedia.org/wiki/Nimrud_lens

Clase I. Procesos argénteos

Fotografía I – clase teórica 1.

©Edward Weston, Pepper 30, 1930

La fotografía es un medio de expresión que emplea dos elementos fundamentales para producirse: la luz, y un material sensible a la luz. El material sensible a la luz más empleado en fotografía son los haluros de plata, un compuesto químico formado por cloruro, bromuro, o combinaciones de ambos y una disolución de nitrato de plata. Este elemento se estabiliza en una emulsión con base de gelatina animal y un soporte de acetato o de poliéster, para los formatos y superficies más comunes. Existen procesos de fotografía primigenios que emplean soportes de vidrio o metal, con colodión o con albúmina en los que no vamos a entrar por el momento.

Lo importante ahora es saber que la imagen fotográfica se crea gracias a dos elementos que se combinan: la luz que impacta un soporte fotosensible, en este caso cubierto con una emulsión que contiene haluros de plata.

Así pues, vamos a explicar cada uno de estos elementos en lo que a fotografía se refiere.

La luz

©Charles Harbutt, Blind Boy, NYC, c.1960

La fotografía de Charles Harbutt ilustra una evidencia no siempre asimilada, y es que la luz es energía, perceptible no sólo visualmente. Es energía electromagnética, que es capaz de transmitirse en el vacío, y que tiene unas propiedades únicas en el mundo conocido. Esta energía es emitida por una fuente concreta y, la más comúnmente conocida es el sol.

Cómo viaja la luz.
©Fotografía Básica, Michael Langford. Ediciones Omega.

Llamamos luz exclusivamente a la banda del espectro electromagnético (que es emitida en ondas por su fuente) que va desde los 400 a los 700 nanómetros (nm) aproximadamente de frecuencia de onda. Esa es exactamente la banda a la que es sensible el ojo humano, que nosotros llamamos luz, y que nos permite ver los objetos que nos rodean previa reflexión (o emisión, si miramos directamente a la fuente) de dicha luz hacia nosotros.

Más allá de los 700 nm se halla el infrarrojo, y por debajo de los 400 nm está la banda ultravioleta. A ambos lados el espectro electromagnético se expande o contrae en longitud de onda representando las diferentes radiaciones emitidas por las fuentes.

Cuando llega al ojo, cada longitud de onda excita unas células concretas de nuestras retinas, los conos (cada uno es sensible a la frecuencia de onda del espectro específica para el azul, o a rojo, o a verde) y los bastones (sensibles a la intensidad de luz), transformándose en luz visible de un determinado color para nuestro cerebro; cuando la proporción de longitudes de onda es similar, percibimos la luz como blanca. Y cuando la luz es demasiado tenue, es decir, que hay un nivel de luminosidad muy bajo, no vemos el color, porque los bastones no tienen suficiente sensibilidad para estimularse a esos niveles, y por ello en condiciones oscuras no percibimos la diferencia entre longitudes de onda, y por tanto, los colores (lo que se llama visión escotópica). Evidentemente, la mayoría de las emulsiones fotosensibles se fabrican con sensibilidad a las longitudes de onda que llamamos luz visible (a excepción de emulsiones especiales, científicas, médicas, policiales, etc.).

apunte de sección del ojo. 2004.

La visión humana es un sistema tremendamente complejo, de las visiones más avanzadas y competitivas de la naturaleza, muy posiblemente evolucionando de los primates y su necesidad de prevenir ataques de los reptiles, que tienen la capacidad de camuflarse, ser sigilosos y tremendamente mortíferos. Pero esa es otra historia, y antropológica, no fotográfica.

En 1666 Newton comprobó que la luz podía ser separada en sus longitudes de onda, que denominamos “colores”. No tiene por qué ser necesariamente un prisma, sino cualquier medio que la luz atraviese (o incluso transmita o rebote) descompone sus longitudes de onda en mayor o menor medida, con diferentes efectos visibles.

La luz puede ser reflejada, transmitida o absorbida. Cada objeto produce en la luz al menos dos de estas tres capacidades (existen muy pocos materiales que produzcan sólo una de las tres, y no existe cuerpo que refleje, transmita o absorba el 100 % de la luz que recibe; ni el mejor vidrio óptico, ni el aire de la atmósfera). Sí podemos decir que cada vez que la luz atraviesa una superficie para entrar en un medio nuevo, es el momento en que suceden los cambios de velocidad y la descomposición del espectro.

En cuanto a las reflexiones, existen de dos tipos: especular y difusa. Entraremos en más detalle en el capítulo de iluminación.

De hecho, la luz se puede definir además con dos teorías, que nos sirvan para la aplicación práctica de la fotografía.

Teoría ondulatoria

La teoría ondulatoria de la luz indica que ésta se mueve en forma de onda, vibratoria, a una velocidad de 300.000 kms por segundo en el vacío. La velocidad de la luz cambia al incidir sobre cuerpos e incluso gases, como el entorno de la atmósfera. La luz no acelera ni decelera, el cambio se produce instantáneamente. Las ondas de radio pueden tener una longitud de onda de hasta 10 kilómetros, mientras que algunos rayos Gamma, de hasta 0,000000001 milímetros (letales en cuestión de horas).

Además, la luz viaja siempre en línea recta (sólo es curvada por fenómenos gravitatorios), y cambia de dirección (además de velocidad) al atravesar los cuerpos, reflejarse o rebotar en ellos. Este concepto es crítico a la hora de entender la formación de la imagen que explicaremos después. La luz es capaz de recuperar la luz inicial cuando vuelve a dicho medio inicial. Es un fenómeno realmente peculiar, la luz.

Teoría cuántica

La teoría cuántica de la luz (Max Planck, fin. XIX) nos dice que ésta está compuesta por elementos contables, paquetes llamados quanta, y que contienen partículas fundamentales que denominamos fotones y cuya cantidad siempre es un múltiplo de una cierta constante (la constante de Plank -> E=hv, donde h es la constante, y v la frecuencia de onda). Para simplificar, comprendamos que la luz está compuesta realmente por paquetes de fotones, que según las frecuencias de onda, van con más o menos en múltiplos, no de cantidades aleatorias. Y que cuanto más intensidad tiene, más quantas, fotones, contiene.

Tres fenómenos pueden sucederle a la luz cuando viaja y/o cambia de medio. La refracción, la reflexión o la difracción (También hay un cambio de velocidad como hemos mencionado).

Refracción: cuando al cambiar de medio la luz se desvía y se acerca a la perpendicular de la superficie de entrada del medio en el que entra. Los materiales tienen un índice de refracción, que es la capacidad de esa sustancia para desviar la luz. Cada longitud de onda se refracta en ángulos diferentes, lo que lleva a una dispersión del color, de forma adicional.

Reflexión: cuando la luz no cambia de medio al haber impactado a uno opaco, parte es absorbida por éste transformándose en calor y la otra es reflejada en el mismo ángulo de entrada. De ahí que los objetos negros, que absorben casi toda la luz que reciben, acumulan más calor que otros más claros, y al reflejar menos luz, los percibimos como más oscuros -negros-.

Difracción: la luz se difracta cuando al cambiar de medio su ángulo de salida se aleja de la perpendicular de la superficie de entrada de dicho medio.

Características de la luz

Las características de la luz serán tratadas en capítulos subsecuentes, cuando hablemos de medición de la luz, iluminación y previsualización de escenas. Como avance, diremos que hay dos características básicas de la luz:

Calidad, definido fundamentalmente por el tipo de sombra que proyecta, y también por el tipo de superficie en que rebota (produciendo reflexión especular o difusa como he mencionado antes, y comentaré en detalle en el capítulo de iluminación).

Cantidad, que es la intensidad de la luz, o el número de fotones que la componen. Debido a los fenómenos anteriores que la luz sufre, conforme ésta viaja, pierde intensidad (es decir, fotones) por el camino. Como la fuente más importante de luz es el sol, los cambios en nuestra vista relacionados con la luz solar no son perceptibles, pero sí lo pueden ser cuando la fuente de luz es artificial. Lo veremos en detalle en el capítulo de iluminación.

Y la composición espectral, si la queremos llamar así, que es lo que le da la tonalidad a una luz concreta, siendo originada por su tipo de combustión o composición de gases que emite, fundamentalmente. Es una característica en mi opinión secundaria, pero es cierto que es oportunamente relevante como para tenerla en cuenta y, sin duda, no despreciarla (sabemos que incluso en fotografía digital, no sólo química, la composición espectral que tenga la luz que ilumina la escena es decisiva para obtener una imagen satisfactoria, pero ese es otro tema, que podremos ver en Color).

Una buena noticia: no hay más. Hay profundidad de detalle, por supuesto, pero eso es lo que hay. Para dominar la luz en una fotografía, no necesitas abrir más pasillos, sino adentrarte en estos tres. ¿Y el flash? Sí, también el flash. Pero lo vemos más adelante.

La superficie fotosensible

Antes de continuar, sí me gustaría mencionar que la ciencia fotográfica desde sus orígenes y especialmente en las últimas décadas es una de las puntas de lanza de la química y su complejidad alcanza niveles extraordinarios.

Como hemos mencionado antes, el otro elemento imprescindible para formar una imagen fotográfica es un soporte o superficie fotosensible. El método más común de conseguir este elemento es combinar un soporte de diferentes características (fundamentalmente acetato o poliéster para las llamadas películas, papel para las copias fotográficas o los llamados fotogramas, o vidrio -colodión- o metal -daguerrotipos- para alguno de los procedimientos primigenios), con una emulsión que contenga elementos químicos sensibles a la luz. Dichos elementos son compuestos cuya exposición al espectro electromagnético conllevan su activación, lo que inicia un proceso de ennegrecimiento. Estos compuestos son en su mayoría combinaciones de bromuro, cloruro o ioduro para formar bromuro de plata, cloruro de plata, ioduro de plata (con frecuencia una combinación de todos ellos, aunque el ioduro es altamente radioactivo y su aplicación es más especializada). Es muy posible que en las exposiciones de fotografía encuentres en el letrero junto a la obra la leyenda “gelatinobromuro de plata”, haciendo referencia al tipo de emulsión. Y sí, has entendido bien, la base de la emulsión, donde se encuentran los haluros de plata, es una gelatina como he mencionado antes.

sección simplificada de una película en blanco y negro. https://photography.tutsplus.com/articles/what-is-iso-a-technical-exploration–photo-11963

Creando una imagen en plata

Los haluros de plata son unos cristales de plata que se “activan” en el momento de recibir el impacto de fotones, comenzando un proceso de oxidación y alteración química y formal produciendo lo que se denomina imagen latente. Es el estado en el que la emulsión ha sido expuesta, excitada, con un impacto de luz suficiente para activarla, pero que aún no representa imagen.

De hecho, hasta sabemos cuántos fotones son los mínimamente necesarios para estimular un elemento de la superficie sensible, bien sea un sensor digital o una emulsión fotográfica. Aproximadamente consiguen impactar 4 de cada 10 que llegan. Y necesitamos que 3 fotones consigan alterar la estabilidad química del átomo.

Esquema de sección de una película fotográfica y de un haluro de plata,
©Photography, 5th edition, HarperCollins College Publisher. En serio, este libro es una maravilla

Cuando llega luz al cristal de plata, se aumenta el nivel energético del átomo, y entonces uno de sus electrones escapa de su órbita y sale disparado, siendo atrapado por una “impureza” (creada artificialmente y de forma controlada exprofeso, –sensitivity speck o partículas de sensibilidad en la ilustración-); si este átomo sigue recibiendo fotones e incrementando su nivel energético, más electrones escapan de sus órbitas y son atrapados por la partícula de impureza. En el momento en que 3 de estos electrones “conquisten” la impureza, este haluro de plata se acabará convirtiendo en plata metálica. Ese es el umbral de impactos, a partir del cual aunque reciba más estímulo (fotones – electrones), ya no produce más respuesta.

Esquema del proceso de activación de un haluro de plata
©Photography, 5th edition, HarperCollins College Publisher.
anotaciones de clase referentes al fenómeno. 2004

Dado que los haluros de plata se ennegrecen muy lentamente, “reservamos” esa imagen latente para el siguiente paso decisivo en la creación de la imagen fotográfica: el revelado, que no es otra cosa que un baño químico al que sometemos a la emulsión expuesta para acelerar el proceso de ennegrecimiento natural de los haluros.

Así pues, el revelado es el paso que nos permite fotografiar sucesos instantáneos con suma limpieza (dado que un ennegrecimiento natural, además de llevar mucho tiempo y no ser útil para muchas de las situaciones, conlleva un incremento de la densidad de base y produciría imágenes sucias o cuya gama tonal no representaría de ninguna manera la de la escena, especialmente si no hay revelado en ninguna de los elementos, negativo y positivo). Tanto es así que si sacamos un trocito del carrete de su chasis veremos cómo se va ennegreciendo con los minutos hasta convertirse en una masa parduzca, entre otras cosas por los otros químicos y el soporte en el que está la emulsión. Así que damos un pequeño golpe de luz a la emulsión, y ya la bañaremos en químicos para finalizar el proceso.

Para no liarnos más, el haluro de plata que es estimulado y revelado correctamente acaba convertido en una partícula de plata metálica aumentando enormemente su tamaño y completamente negra. No gris, ni medio gris, sino totalmente negra. Las partículas no tienen tonalidades diferentes, sino que bien se quedan en la película (negras), o son disueltas en el baño químico y eliminadas de la película, dejando en su lugar la transparencia de la emulsión y el soporte.

imagen de emulsión primitiva antes de exponer y después de revelar. Supongo que tiene una ampliación de unos 1000X.
http://www.people.vcu.edu/~djbromle/color-theory/lecture/9.html

En este sentido, es de insistir que los haluros de plata no tienen estados intermedios; bien son expuestos suficientemente y por tanto estimulados y aparecen como partículas negras en el negativo, o no. Es curioso, pero la fotografía analógica (es decir, química), es digital. Y la digital, en origen, analógica. Pero esa es otra historia.

Si te ha gustado este artículo, recuerda compartir a quien le pueda interesar, comentar, seguirme en redes, proponerme temas y hacer fotos 🙂

Bibliografía:

Photography, 5th edition, HarperCollins College Publisher.

Fotografía Básica, Michael Langford. Ediciones Omega.

http://www.people.vcu.edu/~djbromle/color-theory/lecture/9.html

https://kaiserscience.wordpress.com/physics/electromagnetism/light-is-an-em-field/

https://photography.tutsplus.com/articles/what-is-iso-a-technical-exploration–photo-11963

https://touchysubjects.wordpress.com/2011/09/29/does-low-level-light-therapy-work/

Buzzle.com

Clase III. El objetivo. Parte 1

Fotografía I – clase teórica 3

El objetivo es la piedra angular de nuestro armamento para hacer fotografía

Antes de continuar, me gustaría que te quedase claro lo siguiente: en los dos artículos previos, hemos visto teoría básica sobre procesos argénteos y formación de la imagen, de una manera que no necesariamente implique complejidad técnica o artefactos para conseguirla o comprenderla; es un mero hecho químico y físico. A partir de ahora esto cambia, porque en realidad la Fotografía es una disciplina tecnológica, totalmente ligada en todas sus dimensiones (expresiva, técnica, teórica, práctica) a la innovación tecnológica ofrecida por los diferentes (innumerables) fabricantes que han decidido aventurarse en el honorable universo de las máquinas de fotografiar y de conseguir fotografías.

El objetivo es el artefacto que utilizamos en fotografía para proyectar la escena y convertirla en una imagen en el fondo de la camara obscura (hablaremos de la cámara en el siguiente capítulo). Es un gran discriminador de haces de luz hacia el soporte sensible. Se convierte en una herramienta de control de luz ubicado antes de la película con el que podremos seleccionar qué parte de la escena que tenemos ante nosotros es proyectada convenientemente para dar como resultado la imagen que nosotros queremos, nítida y brillante, cuán nítida y cuán brillante.

En el capítulo anterior hemos visto cómo la manera más elemental de formar una imagen con un objetivo es a través de una lente de vidrio. Esto es lo que se denomina un objetivo simple, cuando está compuesto por una única lente. Y es la variante más elemental de un objetivo. Desde poco después de empezar a emplear objetivos simples, se empezaron a añadir lentes adicionales al diseño inicial para optimizar la proyección de la imagen. Y no pocas, la verdad.

Cómo una lente simple proyecta un sujeto en el plano focal. Hablaremos más del plano focal en el capítulo dedicado a la cámara. Ojo a la nota “focal length” o distancia focal, que veremos es clave en un objetivo. Lo explicamos más abajo.

Las cosas se complican un poco en cuanto queremos proyectar imágenes de mayor calidad (los factores de la calidad de la imagen a los que nos referimos son la resolución -compuesta de nitidez y contraste-, el color, y la corrección de imperfecciones; se trata de que la imagen sea lo más fiel a la realidad –objetivo, ¿no?-) en la superficie sensible (ya que una lente convergente simple no produce alta nitidez ella sola), y que también sean suficientemente versátiles para poder utilizarlas de muchas maneras, sean portables, fáciles de manejar, nos permitan enfocar a diferentes distancias, incluir más o menos elementos de la escena en el encuadre, etc. Y ahí es donde se hace necesario emplear más de un elemento de vidrio, y pasamos de usar un objetivo simple, o lente, a un objetivo compuesto (de varias lentes), y ya no es una lente.

Esto es varias lentes alineadas, centradas entre sí, agrupadas, diseñadas específicamente para proyectar conjuntamente una imagen. Una lente tras otra hasta formar un objetivo. En modelos comerciales actuales tienen hasta 23, 25, 28. En todo caso, lo más habitual en fotografía clásica es de 4 a 6 lentes, y la mayoría de objetivos tienen hoy día entre 7 y 12.

Cómo (de forma improvisada y casera) podemos entender cómo la luz atraviesa el objetivo y se proyecta hacia atrás, deteniéndose en el plano focal, cómo la escena se reproduce gracias al objetivo y con qué características asociadas. Esto es la pupila de salida.

Como hemos mencionado en capítulos anteriores, la luz al cambiar de medio, se difracta y refracta, descomponiéndose y recomponiéndose, con lo que si entre la escena y la superficie sensible la hacemos atravesar muchas superficies (porque hay muchas lentes, y recordemos que una lente son dos superficies, por lo que 8 lentes, son 16 superficies), las posibilidades de que la imagen se altere son altísimas, haciendo necesario un sofisticado diseño y desarrollo en la pieza que transmite la luz: el objetivo. Ya vamos comprendiendo que es la piedra angular de nuestro sistema fotográfico.

Pequeña simulación que muestra cómo proyecta el objetivo la imagen al fondo de la cámara (el plano focal).

Características básicas de los objetivos

Elementos de un objetivo

Los objetivos son un complejo aparato de precisión, constan de numerosas piezas y grupos de piezas, que darían para un curso de ingeniería. Para la aplicación práctica fotográfica, sí es necesario conocer aspectos básicos y de cómo están construidos, qué elementos fundamentales tienen, qué función tienen y qué consecuencias también. vamos a hablar de objetivos de sistema intercambiable porque son los más comunes y que posiblemente utilices más, para aprovechar la explicación.

Construcción óptica

Por construcción óptica nos referimos a todo el aparataje puramente óptico, no mecánico, que tiene el objetivo, lo que acabamos de ver de elementos de vidrio dispuestos uno tras otro. Primero un esquema, después una fotografía de un corte de sección:

Gráfico del esquema óptico del objetivo Canon EF 50 mm f/1.8. ©Canon

Como vemos en el diagrama, las lentes se pueden disponer aisladas o juntas, dependiendo de cómo se decida el diseño. En este último caso, lo que decimos es que se trata de un grupo de lentes. Usamos este término para entender cómo es la disposición de lentes del objetivo. Solemos indicar el número de lentes total primero, y el número de grupos después. En el caso de un objetivo que tenga 6 lentes, y que tenga 3 grupos, como un diseño de lentes 6 / 3. En el ejemplo anterior, vemos que la primera lente está aislada, eso constituye el primer grupo de lentes, la segunda y tercera están agrupadas, la cuarta y quinta también, y la sexta está aislada. Esto indica un objetivo de 6 lentes en 4 grupos, un 6 / 4. No nos despiste el ejemplo, puede suceder que un grupo de lentes esté formado por 3 ó 4. Entre las lentes hay aire.

Corte de sección de un objetivo y trayectoria de la luz a través de diferentes lentes convergentes. De la calidad de las lentes y su diseño depende que esa trayectoria no cambie nada para que acabe convergiendo en un punto y no un círculo. Las letras a, b, c y d hacen referencia a grupos de lentes (en este caso, un objetivo 6/4.

Barrilete

El barrilete es el conjunto de piezas metálicas o plásticas que constituyen el cuerpo del objetivo, el encapsulamiento que aloja el grupo de lentes, las gomas, las arandelas, etc. Consta fundamentalmente de una serie de tubos de diferentes metales o plásticos que encajan entre si permitiendo la operabilidad de las dos funciones básicas de un objetivo: enfocar y diafragmar. Los que están bien hechos transmiten una sensación de suavidad y firmeza que permite trabajarlos con suma precisión.

Un soberbio Leica dispuesto en corte de sección donde pueden apreciarse todos los elementos del objetivo (parece un 8/6), desde el esquema óptico hasta los barriletes de enfoque, montura, arandelas, etc. Y el diafragma, por supuesto. ©Leica

Diafragma

El diafragma es un elemento mecánico automático (eso es hoy en día, dado que al principio era una colección de diferentes láminas agujereadas que había que poner y quitar manualmente) que se ubican normalmente en el centro o en el interior de los grupos del diseño óptico y controla el caudal de luz que atraviesa el objetivo. Es accionado a través de una arandela en el objetivo (o dial en el cuerpo de cámara en las electrónicas avanzadas), y suele tener una serie de posiciones prefijadas y numeradas en una escala que lo abren o lo cierran consecuentemente, es decir, controla la abertura o apertura del objetivo, o nº f (decimos “número efe”).

Diagrama de un sistema de diagragma electromagnético. ©Canon. En las cámaras clásicas accionamos el diagragma con su correspondiente aro de diagragmas.

La escala de diafragma es como sigue:

1 – 1,4 – 2 – 2,8 – 4 – 5,6 – 8 – 11 – 16 – 22 – 32 – 45 – 64 – 90 – 128 – 180 – 256

Hablaremos de esto tan importante en detalle, más adelante en el capítulo de exposición. El símil más utilizado es el de que el diafragma es como el iris del ojo. Nos puede valer de momento.

Aro de diafragmas

Es la arandela que rodea al objetivo, cuyo mecanismo se incrusta en el barrilete y acciona el diafragma. Lo que acabamos de explicar. Tiene grabados unos números en escala que nos indican qué caudal de luz deja entrar, decimos “qué número de diafragma tiene”. Las escalas actuales van desde el f/1 al f/256. También se puede leer 1:1 ó 1:256. Los objetivos incluyen normalmente 6, 7 o hasta 11 pasos dentro de la escala, no más por cuestiones técnicas. Es decir, si empieza en f/2,8 lo normal es que termine como mucho en f/16 ó f/22 pero nunca llegará a f/64 ó f/128. Cuanto más alto es el número, más cerrado queda el diafragma, con lo que menos luz pasará a la cámara.

Lo importante ahora es entender que tenemos una arandela de control de diafragma para dejar entrar más o menos luz en la cámara a nuestra voluntad dentro de una gama dada por el propio objetivo.

El aro de diafragma en todo su esplendor. He aquí un OM 135 mm f/2,8 con sus distinguidas tipografía, focal en color verde y goma del aro de enfoque.

Aro de filtro, boca de objetivo

En la entrada de luz del objetivo, donde suele estar la primera lente, se ubica la rosca para filtros. Aquí, donde encaja la tapa delantera, se enroscan los diferentes filtros que vayamos a emplear para conseguir los efectos deseados. En el capítulo de filtros hablaremos más en profundidad. Cuando la lente frontal es demasiado curvada como para poder enroscar ningún filtro, el objetivo a veces lleva en el montante trasero un zócalo para insertar filtros precortados de gelatina.

Parte frontal del objetivo. Se aprecia la rosca para filtro.
Objetivo ultra angular. El diseño es tan agresivo que la lente frontal es muy curva. Imposible montar filtros en este objetivo. Olympus M.Zuiko Digital 7-14mm 1:2,8

Montura

La base trasera y final del objetivo, que remata éste elegantemente. Los objetivos electrónicos llevan contactos eléctricos para comunicarse bidireccionalmente con la cámara. Desde hace décadas se usa un sistema de bayoneta para montar y desmontar el objetivo con un cuarto de vuelta y que dicho montaje elimine tolerancias y posibles holguras hacia el plano focal. Anteriormente se usaron sistemas de rosca de diferente diámetro.

Montura de rosca y de bayoneta. La primera necesita varias vueltas de rosca para encajar en el cuerpo de cámara, la segunda un cuarto de vuelta, teniendo un botón liberador para desmontarla del cuerpo. Es un sistema más rápido y fácil de usar.

Las monturas electrónicas tienen varios contactos eléctricos que permiten que la cámara y el objetivo se comuniquen entre sí para poder disfrutar de prestaciones avanzadas, regidas por la cámara, en cuya montura también hay los mismos contactos eléctricos. Apertura y cierre de diafragma, enfoque automático, control del flash, estabilizador de imagen, comunicación de los botones que haya -si es el caso- en el objetivo hacia la cámara, etc. En estos casos, en el interior de los objetivos hay también circuitería eléctrica y reciben alimentación de la batería de la cámara a través de esos mismos contactos.

Montura con contactos eléctricos, 11 en este caso. Se aprecia fácilmente el tipo bayoneta y la junta tórica que lo hace resistente a salpicaduras, polvo, humedad y otras inclemencias del tiempo, típico de los objetivos actuales de gama profesional.

Tapas.

Resulta obvio, casi siempre de plástico, a veces de metal, sirven para proteger la boca y la base del objetivo, y especialmente las lentes primera y última a que pueda entrar polvo, suciedad, humedad y/o lo peor de todo, rayarse. Un poco de organización con las tapas en nuestro equipo no viene mal. Siempre suma.

El diseño óptico de un objetivo.

Petzval (1807-1891) fue un óptico húngaro, considerado la primera persona que calculó la construcción de un objetivo matemáticamente (1840-1841), con la sublime aportación a la humanidad de que prácticamente todos los objetivos de la actualidad se diseñan y fabrican usando su metodología y sus cálculos base, aun cuando desde hace décadas se utilizan computadoras para su diseño y fabricación.

©wikipedia. Objetivo diseñado por Petzval
Objetivo de fabricación contemporánea, nombrado y por supuesto inspirado por Petzval.
https://static.bhphoto.com/images/multiple_images/images500x500/1426850268_IMG_479501.jpg

Los objetivos actuales son tremendamente avanzados tecnológicamente, cuentan con innumerables innovaciones (de las cuales nos centraremos en algunas fundamentales), y son los principales encargados de conseguir que las imágenes que obtengamos sean nítidas, fieles a la escena (recuérdese el nombre no es casualidad: objetivo), y es lo primero que la luz se encuentra en nuestro proceso argénteo. La luz atraviesa el objetivo hacia el material sensible en la camara obscura.

Esas alteraciones que sufre la reproducción de la escena cuando hemos mencionado que se atraviesan numerosas superficies de vidrio, se deben a las desviaciones del espectro de luz, y tienen el nombre de aberraciones. Aberraciones de Seidel para ser más concretos debido al físico que las descubrió. Una aberración se produce cuando los rayos procedentes de un punto objeto no forman un solo punto imagen. Pueden ser geométricas (un punto del sujeto no se produce como un punto en el plano focal) y cromáticas (porque la luz se compone de diferentes longitudes de onda que se comportan de manera diferente).

Aberraciones de Seidel.

Esférica: la aberración esférica se produce en lentes convergentes dado que los haces de luz no los puede proyectar en el mismo punto, produciendo circunferencias difusas tanto en nitidez como en color, dado que además cada longitud de onda se difracta en ángulos diferentes, por lo que “aterrizan” en diferentes planos delante y detrás del plano de enfoque.

De coma: se refiere a aberraciones que sufre la luz que atraviesa el objetivo de manera oblícua y que impactan en la superficie sensible en diferentes planos, produciendo una mancha con forma de coma (de ahí el nombre) en el negativo. Suele suceder más en los bordes y esquinas de la imagen, especialmente en motivos luminosos o contrastados, y se van pronunciando las formas conforme nos alejamos del centro de la imagen. Provoca importantes problemas de nitidez.

Astigmatismo: se manifiesta al proyectarse los planos horizontales y verticales del sujeto en diferentes planos respecto del plano focal.

De curvatura de campo: se trata de una peculiar distorsión, especialmente acusada en los gran angulares, sobre todo si no son de excelente calidad, y que origina que la imagen proyectada sobre el plano de la superficie sensible no sea recta, sino curva. Provoca graves problemas de nitidez, de profundidad de campo, de profundidad de foco, de todo. Ejemplo: enfocas a una persona en plano medio en el centro del fotograma, y el rostro, que está en el mismo plano, aparece desenfocado, turbio, cuando debería aparecer toda la persona con la misma nitidez. Una guarrería que a muchos fotógrafos les ha traído de cabeza sin saber qué les estaba pasando. Y sí, amigo, era esto.

Las aberraciones. Se puede deducir que a mayor presencia de las mismas, peor calidad de imagen: nitidez, contraste, color, resolución, … separación de información a dichas cuentas.

Cromática: la luz al refractarse por el vidrio, lo hace en diferentes ángulos según su longitud de onda (su color), impactando en el plano focal en diferentes puntos, provocando diferentes efectos de turbidez en la imagen.

Gran sitio para estudiar las aberraciones: ©https://www.fisicalab.com/apartado/aberraciones-opticas

Distorsiones:

Viñeteo. Más que una distorsión propia de un vidrio de mala calidad o un diseño mejorable, es propio del comportamiento de la luz y de cómo pierde intensidad con la distancia recorrida (esto se ve en detalle en el capítulo de iluminación). Digamos que los haces de luz que viajan por los extremos de la imagen recorren más distancia, por lo que pierden más intensidad y producen menos brillo que el resto, provocando imágenes cuyas esquinas están más oscuras; en los objetivos angulares se manifiesta más. Es fácilmente corregible cerrando el diafragma a costa de perder profundidad de campo (cosa que puedes ver aquí); mejorarlo directamente en diseño es una labor titánica, que no pocos fabricantes intentan y pocos consiguen y en pocas ocasiones.

Barrilete. Provoca imágenes poco naturales, especialmente acusado en fotografía arquitectónica o en las cuales haya edificios o pautas rectilíneas o inorgánicas. Muy típico de los objetivos gran angular y en prácticamente todos los zoom en bastante medida (en su focal más angular).

Acerico o corsé es similar a la anterior pero con efecto inverso, como vemos en el ejemplo. Muy típico de los zoom en focal teleobjetivo

Gran sitio para estudiar las aberraciones: ©https://www.fisicalab.com/apartado/aberraciones-opticas

Formas de mitigar las aberraciones de Seidel y las distorsiones.

El diseño de la lente del objetivo: convergente o divergente, responde a un diseño esférico o aesférico respectivamente; esto es, que la superficie de la lente sea esférica (toda la curvatura es de un único radio), o no esférica, teniendo varios radios, esto es, con diferentes curvaturas en su superficie. Las lentes esféricas son convencionales, las aesféricas son especiales. Su diseño permite obtener el rendimiento de varias lentes en una sóla, reduciendo las aberraciones ópticas que sufre la luz al atravesar menos superficies.

Comparación de rendimiento de una lentes esférica convergente y grupo de lentes una aesférica y esférica ©?

Los materiales translúcidos o transparentes tienen más o menos impacto en la refracción de la luz de acuerdo a su composición, forma, diseño, tratamiento, etc. Esta capacidad se define con el índice de refracción. Cuanto más alto el índice, más capacidad de refractar. El aire, como referencia, tiene un índice de 1. Una lágrima de 1,43, un vidrio óptico con alto índice de refracción 1,75. Cuanto más alto el índice de refracción, menor será la dispersión del color del material, y por lo tanto menos aberraciones cromáticas (y otras asociadas, puesto que van en equipo a degradar la imagen)

el material de la construcción del elemento del objetivo: puede ser de vidrio óptico, el más común de los materiales, y dentro del vidrio óptico existen numerosas gamas, acabados y calidades, puesto que como vimos se trata de una combinación de arenas y sílices fundidos en horno, hay también numerosas recetas para conseguir los vidrios ópticos de la calidad requerida. Aquí podríamos, rizando el rizo, definir categorías (a grosso modo) de vidrio óptico, por ejemplo de baja dispersión, de ultra baja dispersión, de dispersión anómala, apocromáticos, etc. Todo un mundo.

Objetivo de cámara compacta digital Panasonic. Apuesto que alguna de las lentes es de plástico. @Valentín Sama. – LINK AL POST.
Fotografía de lentes de precisión fabricadas en vidrio óptico. Lens Work II / III. ©Canon

También puede ser de plástico (acrílico, moderno y eficaz, sumamente barato y moldeable, pero también algo vulgar en su rendimiento, útil para objetivos actuales “de kit” o para cámaras de un sólo uso o de juguete. También se utiliza a veces algún elemento de plástico dentro de un objetivo que tenga otros elementos de vidrio. Suelen aparecer en objetivos de primer precio de los fabricantes originales (Canon, Nikon, Sony, Pentax, Minolta, etc.) y de terceros fabricantes (Sigma, Tamron, Tokina, Cosina, etc.).

El cristal, en este caso de fluorita. La fluorita es un cristal que se hace crecer. A diferencia del vidrio, que se funde y se moldea, el cristal no se funde y no se moldea, sino que crece o cultiva y recolecta, y se talla. La fluorita es un material tremendamente frágil, complejo y costoso de producir e implementar en un objetivo (la cantidad de producto a pérdida es enorme), aunque devuelve con creces los esfuerzos: transmite un 99,97% de la luz que recibe y un índice de refracción espectacular. La fama mundial en manejo óptico de la fluorita la tiene merecidamente Canon, aunque otros fabricantes tienen algún modelo que incluye cristal de fluorita, Canon ha conseguido con los años que casi todos sus objetivos profesionales de distancia focal larga incluyan una o varias lentes de cristal de fluorita.

Fluorita natural y artificial cultivada por ©Canon, Libro EF Lens Work III ó IV. Si estuviesen a la venta os diría de comprarlo porque el capítulo de diseño óptico es simplemente soberbio.
Comparativa de rendimiento entre un vidrio óptico de calidad y la fluorita. La clásica honestidad de Canon nos muestra aun con todo una mínima dispersión de luz con la fluorita. No tienen remedio 🙂 ©Canon.
Fluorita natural. @Canon, obtenida de ©DSLR-Magazine.

Para rematar esta parte de los materiales, es bueno desmitificar varios conceptos que se emplean erróneamente en el sector. El de lente, y el de cristal. Se escucha con frecuencia hablar de “lente” cuando se refiere a objetivo, cuando una lente es sólo uno de los elementos (de cristal, vidrio o plástico) que tiene el objetivo (podéis haber visto las ilustraciones en este artículo y en infinitos otros artículos, libros, catálogos, etc). Un objetivo podría ser lente únicamente en el caso de que tuviera una sóla lente, es decir, fuese un objetivo simple. En el momento que es un objetivo compuesto, (prácticamente todos, vamos), estamos hablando de objetivo. Es la clásica confusión que viene de una mala traducción del inglés al español. Otro ejemplo es el de cristal, cuando quieren decir vidrio. En este sentido, a la mencionada mala traducción del inglés al español, también han contribuido las marcas comerciales al intentar engalanar sus productos pensando que el cristal es un material más noble. Allá “ustedes vosotros”, pero están equivocados; lo que quieras, pero no es cristal. Es vidrio. Se funde, y se moldea. Y el cristal, no. La composición molecular es diferente. En la fotografía encontramos varios casos más, pero no es el único área (por ejemplo, se confunde “paraíso fiscal” por su mala traducción del inglés original: tax haven -que no heaven-, que quiere decir originariamente refugio fiscal). No somos los primeros en sufrirlo, ni seremos los últimos, pero el lenguaje sirve para comunicarse y es rico para poder tener comunicaciones precisas entre nosotros, y no simplonas.

Revestimientos ópticos. Mejoran la capacidad de refracción global de la lente (y por ende del objetivo), al conseguir reducir esos reflejos internos y filtrar la luz respectivamente a la frecuencia de onda adecuda. Tenéis más información aquí, en el maravilloso artículo de V.Sama.

Cámara de revestimiento de lentes. ©Canon?

Los revestimientos son de suma importancia puesto que filtran directamente las frecuencias de onda no deseadas, que rebotarían internamente en el objetivo, creando lo que llamamos luces parásitas, o imágenes fantasma que no hacen otra cosa que estropear la imagen, sobre todo reduciendo contraste global de la imagen y empobreciendo la nitidez general. Las ópticas sin tratar sufren mucho cuando no tienen el sol o la fuente de luz detrás.

vemos una lente sin revestir, o “blanca” (Una Carl Zeiss Jena c.1938) y otra revestida, moderna, con múltiples capas (Olympus, 1972).

El diseño del objetivo, el diseño de sus elementos (lentes, mecánicas, diafragma, etc). Y el rigor del fabricante en ofrecer el máximo rendimiento del mismo dentro de lo posible. Por supuesto, los fabricantes ofrecen lo que pueden dentro de sus requerimientos de marketing, y no quiere decir con eso que sean peores productos. Estas empresas contratan fantásticos ingenieros, profesionales de compras y maquinaria de precisión, pero con todo y con eso, hay diferencias de rendimiento en función de la marca, de cuándo está diseñado, para qué sistema, qué tecnologías incorpora, etc. Los fabricantes tienen fantásticos productos en casi toda la gama que ofrecen y también algunos casos de diseños soberbios. También, muchas veces menospreciadas, para los que piensen que firmas como Leica o Zeiss son simplemente una marca, es que no han entrado en profundidad en su forma de hacer sus productos. Productos que parecen simples, que no tienen rimbombancia, dan un rendimiento sublime porque, sencillamente, están hechos de puta madre (sí, exclusivamente con vidrios súper especiales, metales y lacas de primera, pruebas de calidad constantes, neutralidad cromática impecable, distorsión y viñeteos casi cero, etc).

Para finalizar esta parte, en este momento, conviene mencionar dos cosas: dado que la presencia de aberraciones es segura, y que el diseño óptico es una tarea titánica que vale su peso en oro, tenemos que entender que los objetivos no tienen un rendimiento óptimo en cualquier situación. Los diseñadores tienen que elegir qué aberraciones controlan prioritariamente, y para qué condiciones su objetivo dará la mayor calidad de imagen. En términos generales, un concepto muy habitual se conoce como punto dulce (y se refiere al diafragma de uso óptimo):

  • Punto dulce: es el diafragma que da mayor rendimiento de nitidez, contraste, brillo general de la imagen y mejor corrección de aberraciones de Seidel. Ciertamente, y lo irás comprobando, no todas tus imágenes bien enfocadas tendrán la misma calidad y uno de los factores clave es qué diafragma uses. Pero no te obsesiones (de no ser que haya un encargo de por medio). El diafragma dulce suele ser el intermedio que te ofrezca la gama del propio objetivo, si tiene una gama de f/2 a f/16, pues… seguramente f/5,6, quizá f/8, quizá en medio de esos dos. Depende mucho, obviamente, del objetivo concreto; pero como orientación, sirve.

Categorías básicas de objetivos (estándar, gran angular, tele).

Antes de definir los tipos de objetivos por los clásicos grupos, es bueno que quede claro cómo se articula todo el sistema fotográfico en lo que concierne a la proyección de la imagen a través del objetivo.

Y no es otro que el binomio ángulo de toma diámetro de la pupila de salida. Esa es la característica dual básica de un objetivo a la hora de producir una imagen. Esto es, qué capacidad de captar y transmitir haces de luz no ortogonales tiene. Hasta qué ángulo llega. Básicamente, qué campo de visión tiene (horizontal, y vertical) tiene, qué cantidad de elementos de la escena proyecta, y en qué tamaño de imagen consigue proyectarlo. Eso es lo que nos va a dar la primera información fundamental, que está completamente asociado al formato de cámara o sistema para el que está diseñado, y de ahí van a colgar la mayoría de sus capacidades, ventajas, y desventajas. Porque nada es perfecto y además, como puedes ir comprobando, las piezas en torno a la fotografía están conectadas.

Esquema (en formato 35 mm)de equivalencias de ángulos de toma (horizontal). ©Photography. Harper Collins Publishing
Diferentes distancias focales corresponden a diferentes ángulos de toma para diferentes formatos de imagen (más información sobre formatos en el capítulo de cámaras y de películas). En esta ilustración empleamos el formato 35 mm, el más común.
Grafismo de cómo diferentes distancias focales reproducen la escena de forma diferente.

Y veníamos diciendo que el ángulo de toma es una característica básica y viene expresado en distancia focal. Y esa distancia focal expresada en milímetros se convierte en nuestro vocabulario estándar para referirnos a ángulo de toma, y no tener que estar pensando en ángulos (que además verticales y horizontales son diferentes), que resulta un poco más complicado. Distancia focal (que no longitud focal, por favor, un poco de criterio. Longitud focal, porque no hablamos del tamaño de nada, sino de la distancia que hay entre un punto y otro, que explicamos a continuación).

En un objetivo simple, la distancia focal es nada más y nada menos la que hay entre el plano ecuador de la lente y el plano focal, es decir, la que hay entre la lente y el plano de enfoque, de nitidez. Es decir, que para un 50 mm estaría a 50 mm de distancia y su distancia focal (df) sería de 50 mm. Cuando los objetivos se complican, y se añaden más lentes, calculamos un punto en el que teorizamos el cruce de los haces de luz, donde todos los haces convergen (se encuentran) y a partir de ahí divergen y entonces proyectan la imagen invertida al continuar su trayectoria hacia el plano focal. Llamamos a ese punto el punto nodal.

El punto nodal es donde se cruzan los haces de luz.
©https://solo-foto.blogspot.com/2011/02/el-objetivo-fotografico.html

La distancia entre el punto nodal y el plano focal es la distancia focal del objetivo.

Vemos que cuanto más cerca esté la lente del plano focal más pequeño sale el sujeto y por tanto también más cantidad de escena entra, dado que menos haces de luz son discriminados, y más consiguen impactar en la superficie sensible.

Grafismo de cómo diferentes distancias focales reproducen la escena de forma diferente.

Y así, con toda una gama completa de distancias focales, podemos fotografiar prácticamente lo que se nos ocurra, bien queramos meter toda la escena en la fotografía, bien queramos captar solamente un detalle mínimo y/o lejano que nos llame la atención.

Muestra de qué cantidad de la escena podemos fotografiar en función de la distancia focal del objetivo. ©Photography. Harper Collins Publishing

Si tomamos la pupila de salida, y aplicamos su diámetro a distancia focal, cualquiera que sea el tamaño de la pupila de salida, siempre producirá un ángulo de toma similar. Esto es, si tenemos una pupila de salida de 36mm de diámetro, su diámetro es de 43,27mm, y si diseñamos un objetivo de distancia focal 43,27 mm, tendremos un ángulo de toma de unos 47º; si la pupila es mayor o menor, su diagonal será mayor o menor, y si diseñamos un objetivo de ese diámetro en distancia focal, siempre captará el mismo ángulo de toma. Eso son los objetivos estándar. Para el formato universal, de carretes de toda la vida, redondeando por una serie de cuestiones prácticas, el clásico y todopoderoso 50 mm.

ilustración de un fotograma de “carrete de toda la vida”, con sus dimensiones, su diagonal, y la pupila de salida de los objetivos diseñados para dicho formato.

Por lo tanto, podemos definir tres categorías de objetivos según su distancia focal y son los estándar, los “por debajo de estándar” y los “por encima de estándar”, lo que viene a ser: los estándar, los angulares y los teleobjetivos. Tanto más se aleje la distancia focal de un objetivo de la estándar para su formato, más angular o más tele será.

Para el formato de carrete de toda la vida con una diagonal de 42,5mm; de izquierda a derecha, un angular de 35mm, un estándar de 50mm, y un tele 135mm
Para un formato de inferior diagonal, el cuatro tercios, tiene 25mm; de izquierda a derecha, un angular de 17mm, un estándar de 25mm, y un tele de 45mm. Especialmente el 17 y el 25 tienen los mismos ángulos de toma para cuatro tercios que el 35mm y el 50mm para el de carrete.
El último de los teles cortos considerados, el 135 mm para el formato 35 mm. En este caso, un Olympus Zuiko OM 135 f/2,8. El sistema Olympus se caracteriza por tener cámaras y objetivos pequeños y refinados con soberbio comportamiento.

Tipos de objetivo por diseño y aplicación

  • Convencionales
    • Los objetivos que no tengan ninguna peculiaridad para alguna aplicación específica, los vamos a dejar como convencionales. Son sin duda la mayoría, aunque es probable que muchos objetivos pertenezcan a varios grupos.
  • Macro:
    • Creado específicamente para ampliar el sujeto enormemente, hasta ocupar el tamaño real en el plano de enfoque; esto se consigue con un diseño que permite enfocar muy de cerca dicho sujeto. También se tiene en cuenta que tenga un excelente rendimiento a distancias muy cercanas, no “respire” (que no cambie el ángulo de toma al enfocar), que no produzca “shift focus” (que no cambie el plano de enfoque al cerrar el diafragma), y se les equipa con una escala de reproducción en el barrilete junto a la escala de distancias de enfoque.
  • Réflex:
    • Teleobjetivos que consiguen la imagen por reflexión en dos espejos internos en lugar de por transmisión de la luz a través de lentes. Esos espejos son especiales para dar una alta calidad, y por ese preciso diseño son:
      • Objetivos muy pequeños y ligeros para la enorme distancia focal que tienen.
      • Sólo tienen un ajuste de diafragma, que suele ser f/5,6, f/8 ó f/11, depende el modelo.
      • Los espejos suelen producir menor calidad que los vidrios.
      • Producen anillas tipo “donut” en las zonas de desenfoque (el famoso bokeh).
  • Ojos de pez
    • El ojo de pez es un ultra gran angular que no tiene corregida la distorsión, por lo que produce imágenes con muchísima curvatura.
  • Zoom o de focal variable (en contraposición a los objetivos fijos o de focal fija):
    • Éstos son los objetivos que pueden cambiar de distancia focal accionando un mecanismo. Son muy prácticos y convenientes, aunque necesitan llevar muchas más lentes y eso conlleva siempre un impacto en la calidad de imagen notable.
    • Los de focal fija, sólo tienen operan a una distancia focal.
  • Descentrables / basculantes
    • Los objetivos descentrables o basculantes tienen un montante que permite desplazarlos en diferentes ejes respecto del plano focal, y además tienen una pupila de salida enorme, que permite llenar el fotograma aun cuando el objetivo está desplazado. Se utilizan a nivel profesional para encargos relacionados con arquitectura, interiorismo y publicidad.
  • Accesorios (le dedicaremos un capítulo entero).
    • Filtros.
    • Arandelas de extensión.
    • Multiplicadores.
    • Lentes de aproximación.
    • Arandelas de inversión.
    • Tubos / fuelles de reproducción.

Con esto dejamos por el momento este capítulo, que daría (y ha dado ya en la historia) para volúmenes gigantes de física óptica. Aquí vamos a centrarnos en la aplicación práctica de la fotografía convencional, con un mínimo de rigor para entender bien los conceptos. Continuamos en la 2ª parte.

re·lanzamiento

javifoto es un espacio personal en el que comparto mis aprendizajes de fotografía, disciplina a la que le he dedicado casi 20 años y que me sigue cautivando por muchos motivos. Unos son públicos, y otros privados.

Me dediqué a ello los primeros años de mi vida laboral, con no poco éxito ya que no es fácil conseguir pagar todas tus facturas y sostener ahorros trabajando de fotógrafo durante tan larga temporada.

Llegó un momento en el que no veía claro que trabajar por cuenta propia en una disciplina artística fuera sostenible, y recibí una oportunidad dentro del sector para contribuir al desarrollo del negocio en el líder del mercado. Y contribuí indudablemente, pese a la dureza del entorno.

Así, puedo decir que mi experiencia en el sector de la fotografía es tremendamente amplia, enriquecida por haber vivido muchos aspectos diferentes en un momento único como fue la explosión de la tecnología digital, tanto en lo que se refiere a las cámaras y ópticas como al desarrollo y crecimiento de internet, las redes sociales, y el posterior declive y erosión del papel de la fotografía digital en favor del smartphone, viviendo en primera línea de batalla todas las etapas, y además entendiéndolas.

Reconozco que me ha motivado volver a escribir sobre la fotografía, porque he notado un aire nuevo, un espíritu rejuvenecido en la disciplina, y ese es el renacimiento de la fotografía química, y además por parte de la juventud.

Y como he visto que hay carencias en la transmisión de conocimiento, y me he sentido también rejuvenecido por esa parte, he decidido retomar como un proyecto personal compartir con el mundo todo lo que aprendí, sobre todo porque cuando empecé, busqué a los mejores maestros disponibles, y recabé todo cuanto se pudo sobre ellos y sobre la Fotografía. Y sé que ellos sonreirían de satisfacción al ver compartida su enseñanza.

Un placer. Por todo lo que me disteis.