
La 1D Mk IV tiene como novedades exteriores las nuevas tomas para HDMI, así como la tapa del terminal Wifi, que suponemos ahora que no se perderá tan fácilmente.
He tenido la oportunidad de probar una unidad de producción de la nueva cámara de Canon EOS 1d Mk IV. Dejaré unas cuantas tomas en cuanto tenga el análisis preparado y pueda mostrar alguna cosita más. Como sabéis, lo que intento desde aquí es hacer llegar una opinión más que espero resulte en algo más de información que no sea fácil de encontrar en otros sitios (que ya sabéis cuántos megapíxeles tiene…).

La cámara ha demostrado un servo muy suave y eficaz, pendiente de ser cotejado por nosotros imagen a imagen.
Después de los últimos tres años de la polémica 1D Mk III, que se prometía como una redefinición de la fotografía profesional de prensa, y con la oportunidad del 20 aniversario del sistema EOS, el fracaso de la cámara no se hizo esperar y el mal funcionamiento de tantísimas unidades, desembocó en una pequeña catarsis desde entonces de los modelos Canon que se producían. Unos “pequeños” fallos de diseño llevaron al traste una cámara que por lo demás era muy interesante (salvo el AI Servo, casi nada), y que se hizo con un mal nombre en el mercado, arrastrando a veces a profesionales a la competencia, ya que coincidió en tiempo con el, probablemente, único producto digno hasta aquella fecha de Nikon: la D3 (una cámara estupenda, por otra parte).
Uno de los ajustes que más me han llamado la atención era una cosa que venía pidiendo con cierta insistencia desde hace años, y es el ajuste del índice de exposición del sensor, que Canon ha traducido en la función 16 del grupo I como “Microajuste de AE”: nombre referido a lo que siempre habíamos venido haciendo para no fiarnos demasiado del ISO del fabricante y ajustar la exposición en consecuencia. En este caso aparece un ajuste de exposición del fotómetro interno de la cámara (que es tremendamente preciso y avanzado, estas mediciones evaluativas empiezan a sorprender por su capacidad), en precisión de 1/8 de paso y hasta un diafragma, lo que ya nos es bastante de momento (no olvidemos que con los análisis del sensor de DXO de la mano de DSLRMagazine, nos indican que Canon ha sido bastante honesto con las cifras de ISO). Los que revelamos teníamos nuestra combinación película-revelador que determinaba el EI o Exposure Index, el Índice de Exposición, que era lo que nosotros teníamos que usar como “ISO” en vez del nominal del fabricante: nuestra Tri-X 400ISO a EI320, la TMX 100ISO a EI64,… Para trabajos muy exigentes debíamos hacerlo para cada lote de fabricación. Nuestro revelado en dos baños con premojado tiene ahora lo que algunos llaman magia y aparece como “recovery” y “fill shadows” en el software de procesado. Y es que, pese a algunos, todo está inventado. Para rizar el rizo en la 1D Mk IV, la función 17 es idéntica, pero ajustada a la exposición del flash (Microajuste de FE).
También trae las opciones añadir datos IPTC de autor y copyright, muy útiles para esta cámara de reportaje.
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