¿Lomografía o timografía?

Aspecto de la tienda Lomo en Madrid, con el mostrador al fondo.
Hoy he visitado la “lomotienda” de Madrid situada en la calle Argensola. En realidad he ido buscando un regalo original para una tercera persona, pensando una de las pocas utilidades que personalmente veo en estas dichosas maquinitas.
Todo sea dicho de antemano, las chicas te atienden con suma profesionalidad y motivación, ayudándote en lo que fuera necesario, informándote de cualquier pesquisa referente al mundo Lomo.
La Lomografía tuvo sus primeros orígenes en la ambición del general del ejército rojo Igor Petrowitsch Kornitzky de que la fábrica de armamento y óptica rusa Lomo copiara un modelo japonés del momento. Hablamos de 1982.

Cosina CX-1 inspiración de Lomo. Imagen © de http://www.collection-appareils.fr/Cosina/html/cosina_cx_1.php
En un mundo tan “geek” de la tecnología, es bien cierto que estamos más preocupados por las especificaciones de las cámaras, que por hacer Fotografía. Esto es lo que me ha movido a escribir este pequeño comentario, ya que sin ser un gran admirador de las lomo, sí que soy un gran enemigo de ellas, pues una cosa es dar prioridad a la imagen por encima de la tecnología y otra vender plásticos de feria a precio de abrigo de piel por el hecho de estar enmarcados en “filosofía”. Típico del origen ruso-comunistoide que acompaña al invento. De hecho, puede resultar contradictorio ser fan de la célebre frase de Michael Reichmann, que no por ser pionero en pronunciarla, se nos adelantó en el pensamiento, de “la mayoría de las cámaras son mejores que la mayoría de los fotógrafos (most cameras are better than most photographers)”, y en cambio, estar en contra de la filosofía lomográfica, que incluye cosas tan rimbombantes como el “disparar sin mirar” o “disparar sin preocuparse” convirtiendo el rito fotográfico en un simple entretenimiento despegado del razonamiento. Bien pudiera pensarse que es un ejercicio que otorga gran frescura a las imágenes obtenidas mediante “técnica lomográfica”, pero no debemos olvidarnos quizá del pensamiento que intentan impartir mediante un dogma bastante rodeado de propaganda y, cómo no, de márketing.
Indignante resulta el propio hecho de que comparen el concepto de “no pienses, dispara” al de Eastman Kodak de “usted dispara, nosotros hacemos el resto”. Un respeto, señores, no se rían de nosotros. Kodak es uno de los grandes pilares en los que se ha cimentado la fotografía y ustedes, una mera astilla que bien podría ser prescindible.
Estas cosas de “disparar desde la cintura” que convierten Lomo en la idolatrización de toda una generación de fotógrafos, son un excelso caldo de cultivo para quienes no han, quizá, podido explorar lo suficiente la fotografía como para tener un estilo propio o un mínimo criterio y tienen en aquéllas un medio fácil y rápido de escape.

Los modelos Diana+ en colores y en pleno apogeo, con "estética" Lomo.
La banalización del hecho fotográfico produce una máxima irritación, al considerar desaparecido lo necesario para hacer fotografía, que además se hace presente en los diez mandamientos de la lomografía, curiosa analogía con los Mandamientos de Dios para unas personas que dicen no seguir ninguna regla, pero que tienen diez básicas (recordando aquello del prohibido prohibir), algunas tan escalofriantes como éstas: “no pienses”. “No necesitas saber de antemano lo que vas a capturar”. “Tampoco después”. Y cuidado con ellos, hay cientos de miles de seguidores. Me encantaría ver el yate del propietario de Lomo después de haber vendido miles y miles de cámaras Kinder a precio de oro. Tiene que ser para desternillarse de la risa, especialmente basando todo su producto en una “idea” que ha sorbido el coco a miles de pseudofotógrafos aspirantes a Premio Nacional de Fotografía, probablemente enfundados en uniforme gafapastoso setentero.
Indagando un poquito en la historia, resulta hilarante el choque entre el espíritu no-lucrativo con intención de extender el mensaje de la Lomografía por todo el mundo (“Along with the 10 Golden Rules, the non-profit movement aimed to spread the message of Lomography throughout the world by hosting exhibitions, parties, tours, and workshops.”), con el precio de la cámara más barata de puro plástico del malo: 40€. Y dudamos de que no tenga entrada de luz.
Menos mal que al tiparraco de turno no le dio por fabricar coches de plástico para la práctica de la conducción bajo mandamientos similares a ése. Ya le bastó con matar buena parte de la cultura fotográfica.

Probablemente el modelo más interesante, el "Eyefish" con visor, en manos de una atrevida fotógrafa.
No obstante lo cual, he de admitir que algunas imágenes capturadas con estas cámaras son entretenidas, graciosas o incluso buenas imágenes, a parte de su contenido técnico, pues es la propia imagen la que tiene fuerza, no el hecho de haber sido capturada con una lomo. Aunque los casos son excepcionales, todo sea dicho, y que el uso de estas cámaras puede incluso ser divertido, que es el principal propósito.
Una de las razones en las que se basa la lomografía es en la necesidad de ausencia de técnica para conseguir imágenes válidas. La sola afirmación produce arcadas, puesto que uno no es que esté a favor o en contra de la técnica, es que es inherente al hecho en cuestión, sea apretar un tornillo o realizar un dibujo, y que se hace sublime cuando no es protagonista, pero que no puede sino derribar cualquier intento de “ausencia como prioridad” cuando uno de los argumentos más promulgados es la particular estética proporcionada por la máquina que hace las fotografías. Atómico.

La simpática Lubitel, de formato 120, por el nada lucrativo precio de 300€ aproximadamente.
He de decir que algunas de las fotografías que más me han gustado de las que he hecho a lo largo de mis años las he conseguido disparando sin mirar por el visor, con intuición, si se quiere, pero desde luego no desde “una filosofía del aire”, y sin que sea la cámara la que me permite hacer eso, sino mi forma de actuar en ese momento en cuestión. Y es que no estamos para vendedores de humo.
Sirva este artículo, paradójicamente, como antesala de una serie que espero poder actualizar periódicamente sobre FotóGrafos que me han causado especial impresión.
Timografía sin ninguna duda. Sólo les falta llegar a un acuerdo con “Hello Kitty” para convertir la idea de Kornitzky en lo que sus actuales propietarios pretenden.
Que el azar es un componente inherente de cualquier fotografía no lo discuto, pero de ahí a despreocuparse completamente y dejar que la casualidad haga todo el trabajo hay un trecho que en el caso de la lomografía se me antoja abismal.
No soy un histérico de esos que buscan objetivos que no viñetéen en ninguna circunstancia (que, por cierto, no existen) pero en determinadas condiciones me gustaría no obtener un “viñeteo obligatorio” (que parece ser parte esencial de la “estética lomográfica” -tan idealizada por algunos estudiantes de Bellas Artes, por añadir un tópico).
En resumen, invierto en equipamiento fotográfico que me permita -en la medida de lo posible- hacer las fotos (buenas o malas) que deseo hacer y no las que quiere o puede la cámara.
Yo tengo, desde Enero del 07, una Diana. La compré antes de que lo “Lomo” fuera una tendencia dentro de la fotografía y sin conocer su filosofía especial. Y menos mal que no la conocía, porque si conozco esa filosofía, no me compro la cámara. No comparto ni en un punto ese mundo Lomo que se ha creado y que tan tonto me parece… pero sigo usando mi Diana, y, en ocasiones, con algunos resultados que me gustan.
Hola Turista!
La verdad es que lo “Lomo” como tú lo llamas es una tendencia importante desde principios de los años 90… puede que haya crecido más en España con los últimos años por el consumismo fotográfico y la adoración a lo kitsch. Estoy de acuerdo contigo, se puede entrever en mi comentario que en realidad las cámaras no me disgustan mucho, incluso me hacen cierta gracia, pero sí me parece indignante la intencionalidad con la que se venden, que es de ridículo absoluto. Tú eres el que toma las imágenes con una herramienta concreta, y con tu intención y tu idiosincrasia, no con la que te dice “La filosofía Lomo”. Es sectario a más no poder. Destruye el individualismo, el valor del individuo y además la autoría como base de la creación artística.
Espero que vaya bien por la isla…
¿”Comunistoide”? No me hagas reír. Algunos no sabéis ni dónde tenéis la mano derecha (pun intended).
A ver, listillo. Las cámaras LOMO son de fabricación soviética y ahora rusa, pero todo el cuento de la “lomografía” es invención del gabinete de marketing de Lomographische AG (Austria), una empresa perfectamente capitalista, que adquirió los derechos de distribución exclusiva tras el colapso de la Unión Soviética. Su web, en: http://www.lomography.com
LOMO sólo se presenta a sí misma como lo que es: el mayor fabricante óptico de Rusia. Sus telescopios son muy apreciados por los aficionados. Puedes verlo en: http://www.lomoplc.com/
Y sí, voy a estar de acuerdo con vosotros: vender plásticos de feria a precio de abrigo de piel por el hecho de estar enmarcados en “filosofía”, impartir dogmas rodeados de propaganda y marketing, así el sectarismo a más no poder y la destrucción del individualismo, el valor del individuo y además la autoría son características esenciales del… capitalismo consumista, que no comunista.
Increible, la Lubitel por 300 € y a mi me costo el equivalente a 20€ hace ya unos cuantos años (unos cuantos es unos bastantes mas de pocos
) de primera mano en una tienda de fotografía.
VINAGRES
Creo que me toca defender a las cámaras lomográficas, que no a la lomografía.
Para el que no conozca de primeras lo que es la lomografía (como fue mi caso), de primeras te llama la atención el concepto de dispara y no pienses; esa estética “tan cool” te entra por los ojos, y tras ver tantas cámaras llamativas te decides por una. Pero tras la borrachera de conceptos, novedades y buen rollismo, llega la resaca y la meditación.
Creo que al margen de la cámara principal que cada uno de nosotros tengamos y con la cual se aprende y experimenta, este tipo de cámaras son un buen complemento, más que nada por la estética que aportan. Mi cámara actual es una Powershot S3 IS con la que he aprendido mucho, pero de vez en cuando me apetece salir más ligero y saco a jugar a la plasticosa Holga 120 CFN o a la preciosa Olympus TRIP 35 (vale que no es lomográfica pero la idea es la misma), y la verdad es que si pasas de esa estética precocinada de hacer fotos que te venden en la lomografía y te quedas con la estética que tienen, es cuando de verdad disfrutas de estos juguetes.
Siempre soñé con una Diana!! me encanta esa tienda!!!